El incumplimiento de promesas como valor politico

Mi primaria basicamente transcurrio en el segundo belaundismo, y entre las cosas que se me quedan marcadas de dicha epoca era la mencion recurrente al "millon de empleos", promesa que hizo Belaunde en la campaña del 80 y claro... .como recordaremos dicha promesa quedo por un buen tiempo como ejemplo de la de un politico que traiciona a sus promesas, y nunca faltaba momento de sacarlo a colacion, como contraejemplo esta justamente el caso del vaso de leche de "frejolito" Barrantes.

En todo caso se suponia que el reclamar por incumplimiento de promesas electorales (con mayor o menor exito) era parte de una cultura politica mas o menos saludable, eso hasta que en el 90 cierto ingeniero logro cautivar a quienes no queriamos la implementacion de una politica neoliberal en el Peru diciendo el famoso "Cambio 90 es el NO Shock!" para luego meternos el dedito via su ministro "que dios nos ayude".

Con ese antecedente ya cualquier cosa estaba tolerada, incumplir la Constitucion, cambiar las matematicas y siempre con los aplausos de los grupos de poder de siempre que defendian los cambios de acuerdo a sus intereses.

El toledismo paso por lo mismo, llego al poder con respaldo popular pero a lo hora de la verdad se acomodo relativamente bien a la linea economica heredada del fujimorismo (con mas libertad democratica debemos de reconocer), pero la presencia de PPK y sus actitudes no dejaba de indicar que mas se estaba trabajando para los intereses del empresariado y el capital extranjero que de la propia poblacion, la economia crece pero los pobres no lo ven como dice Iguiñiz:A la economía peruana le va bien, si a la gente le va bien. Separar las dos cosas es justamente uno de los grandes defectos al momento de apreciar la realidad. .

Elecciones, la presencia y crecimiento de Humala, el posicionamiento de Alan con acercamiento al pueblo (reggaeton y teteo incluido) y criticas al modelo, la incapacidad de Lourdes por despegar de Lima (agravada por su posicionamiento como "candidata de los ricos"), señales claras de que habia una inquietud por un cambio en el modelo, gano Alan pero aun antes de la toma de poder ya se veia claramente que nos podiamos olvidar de nuestras esperanzas de cambio.

Lo divertido es que este hecho no llama la atencion, antes bien se da cobertura a sus cortinas de humo autoritarias como las que comenta Godoy con buen detalle, actitudes que "no cuestan dinero" y mantienen la popularidad a pesar de la potencial ilegalidad que conllevan.

Pero a la hora de los loros, cuando se trata de cambiar (o en todo caso afinar) el modelo economico se ha optado por decir "si taita" ante las mineras y aceptar su "obolo", no renegociar con Telefonica (habiendose aceptado renegociaciones antes), usar una necesaria evaluacion de los maestros para ocultar que el presupuesto de educacion no aumenta...

Criticable todo eso, pero hay quienes dicen que justamente eso de no cumplir promesas y satisfacer expectativas de cambio esta bien....!!! Veamos:

Juan Carlos Valdivia
Un segundo hecho se produjo en julio de 1990 en la habitación de un hotel en Estados Unidos, donde Hernando de Soto y Carlos Boloña lograron convencer al electo presidente Alberto Fujimori de que se deshiciera del equipo económico heterodoxo con el que había ganado la segunda vuelta y optara por reinsertar al Perú a la economía mundial mediante políticas sanas, que de una u otra manera perduran.

Pero en el camino de la adolescencia hacia la adultez hay dos decisiones importantes: las tomadas, una vez electos, por Alejandro Toledo y Alan García, abandonando sus propuestas de campaña, lo que les ha permitido continuar aplicando políticas económicas sanas, impulsar la inversión y comenzar a mostrar cifras sostenidas de crecimiento.


Lourdes Flores

¿Cree que García ha seguido en estos meses el planteamiento de política económica que usted hizo?
Hay una rectificación parcial y respecto de sí mismo, lo cual es bueno. En el afán de García de colocarse al centro, hizo sentir que habría una serie de medidas populistas pero una vez en el gobierno es consciente de que eran barbaridades de campaña.

¿Llegó por el centro y gobierna por la derecha?
Llegó por la centroizquierda o la izquierda y hoy en algunas cosas adopta criterios sensatos. El Gobierno tiene que ser consciente de que este es un escenario privilegiado para el Perú. Hay circunstancias internacionales que permiten tener buenos precios y posibilidades de que el país sea mirado como eje de atención geopolítico en Sudamérica. Por estas razones no se puede ser insensato y el Gobierno no debe perder la brújula por pequeñas tentaciones populistas que brotan a cada momento.


Ahi es donde va el titulo de mi post, ahora resulta que el incumplir promesas y dar giros de 180 grados se ve como algo positivo por mas de que la poblacion esperara otra cosa (que el famoso crecimiento tambien llegue hacia ellos), osea en lugar de reclamar y criticar por incumplimiento de promesas concretas (renegociacion de TLC por ejemplo) se opta por aplaudir "la entrada en razon", en tal caso por las puras se tiene campaña electoral si a la hora de la verdad se hara lo opuesto y ya no solo dejar de hacer (como el millon de empleos), se quejan de una falta de cultura democratica de la poblacion pero que se puede esperar si por otro lado ellos mismos aplauden cambios de este tipo.



PD. A los 4cats que se pasan por aca, mil disculpas por no actualizar frecuentemente este blog, las ultimas semanas han sido complicadas para mi con mucha presion en mi proyecto y encima todo el ajetreo de una mudanza (no te das cuenta de lo que llegas a juntar hasta que tienes que moverlo), pero espero que pueda ponerme al dia en breve.

1 Comment to “El incumplimiento de promesas como valor politico”

  • Sal ají chicha y vinagre   enero 14, 2007 8:46 a. m.

    Muy acertado tu comentario, la tomadura de pelo que hacen los políticos en nuestro país es de antología, de campeonato mundial y con posibilidades de llevarnos la copa a casa: PERU CAMPEON..!

    Con promesas que saben positivamente no van a poder cumplir, sin embargo, ya Belaúnde, Alan García o Lourdes Flores, no sólo la lanzan, (lanzaron) sino que hacen (hicieron) campaña con ellas, las repiten una y otra vez hasta instalarse en Palacio.

    E instalados en el gobierno socarrones espetan: "En política no hay que ser ingenuos..."

    La falta de respeto de los hombres públicos, igual al transeúnte irresponsable, no escatima en abrir la bragueta y de ancho reír, saludando a las cámaras de televisión, orina y defeca a la vista y paciencia de la ciudadanía, es decir, donde le roncan los timbales, y el mundo, cual Copérnica fábula, sigue girando.

    Al día siguiente este mismo esperpento, el de los orines en la vía pública, en horario estelar, lo tenemos en la radio o la televisión entrevistado con bombos y platillos, como el salvador de la tragedia nacional.

    "¿Qué opina distinguida eminencia del Protocolo de Kyoto..?", -interroga el acartonado periodista para "alzarlo".

    El otro la coge con que el TLC, que es el nuevo milagro inventado por lo gringos para sacar, ahora si y de una vez por todas, a nuestros pueblos del atraso, alejarlos de la borrachera, de la ociosidad, de la dejadez tan característica en nuestro país, y a la vuelta de la esquina, convertirnos en una potencia para ser la envidia de la humanidad y bla, bla, bla...

    TODO este zafarrancho no sería el pan nuestro de cada día si existiera una prensa responsable, digna, de verdad.

    La gran mayoría de periodistas, si lejos de andar tras el sobradito de lentejas que es el cupo que los políticos "invierten" para alcanzar con su complicidad el reino de los cielos, hicieran realmente su trabajo y cuestionaran al "predicador" de maravillas y falsedades, sobre las mentiras que dijo y la falta de seriedad e irresponsabilidad de su conducta, otro gallo y otro canto don Ricardo, oiríamos.

    Como lo dijo la gran periodista norteamericana, Helen Thomas, en su célebre artículo "Hoy lloro por mi país", días antes de iniciarse la guerra de Irak: 'Cuando los watchdog, (la prensa) se convierten en lapdogs, (perritos falderos) la nación está en serio problema.."

    Y ese es nuestro gran problema histórico: una prensa faldera, adulona, mermelera, vendida, corrupta. En algunos meses, o tal vez en pocos años, los norteamericanos sabrán lidiar con este bodrio que ha resultado del monopolio periodístico que hoy padecen, y nuevamente la "gran" prensa estadounidense retornará a los cauces de donde jamás debió escapar.

    ¿Y nosotros qué..?

    ¿Podremos decir lo mismo..?

    Es una pregunta que debemos hacernos, y la respuesta imponernos.

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